Son muchos los deportes
que se practican en todo el mundo y cada actividad precisa de un
tipo de tecnología diferente de calzado según el pie, el terreno y
el deporte. El calzado correcto hará la diferencia entre competir,
ganar, perder y prevenir lesiones.

La imagen de la izquierda
es de tipo térmica de una huella plantal con discriminación de
presiones por color. Los colores más "cálidos" (amarillo, rojo)
representan fuerzas más altas y los más "fríos" (azul, violeta)
fuerzas más débiles. Imagen capturada y procesada por una económica
plataforma que trae software marca TPS® Foot Scan. Los puntos rojos
son los centros de presión. La imagen de la derecha es la misma
huella plantal pero en un gráfico diferente de tres dimensiones. De
esta forma se puede observar no solo por colores, sino también por
la altura de las áreas y la magnitud de las fuerzas de
apoyo.

En condiciones normales,
estando el calcáneo en el mismo plano que los metatarsos, el peso
del cuerpo se distribuye algo más del 50% sobre el talón. Pero
cuando el pié se encuentra en un calzado con tacón que eleva el
plano del talón, el peso se desplaza proporcionalmente adelante
según la altura que exista entre el talón y el plano del suelo. Las
cabezas de los cinco metatarsianos participan en la distribución del
peso que le corresponde a la parte anterior del triángulo del pié;
2/6 de la mitad del peso corporal caen sobre la cabeza del primer
meta y 1/6 sobre cada uno de los restantes.
No tire su viejo
calzado deportivo, primero debe analizarlo detalladamente con la
siguiente nota, quizás esté usando el calzado incorrecto para su
tipo de pie y pisada según cadera y rodillas:
CRITERIO PARA LA ELECCIÓN DEL
CALZADO DEPORTIVO

1 La zapatilla que
da buen resultado a un compañero o amigo, no tiene por qué ser buena
para otros. Hay que probarse varios modelos para elegir la más
adecuada al pie teniendo en cuenta la adaptación de la morfología,
número y actividad física.
2 Es aconsejable realizar
la elección del tamaño al atardecer, cuando el pie está dilatado
tras la actividad de la jornada, en las mismas condiciones que si se
hubiera realizado una marcha de más de 3 kilómetros.
3
Para acertar con el número hay que probarse el calzado con el tipo
de calcetín que se usa para la práctica deportiva. Es conveniente
probarse el número que se calza habitualmente y uno más para
comparar la comodidad y el ajuste entre uno y otro.
4
Al probarse la zapatilla hay que fijarse en que el talón esté bien
calzado, los dedos se muevan con libertad y el dedo gordo e índice
no se replieguen sobre los demás.
5 Cuando no se tiene
la seguridad de que el calzado es de la talla adecuada, hay que
probarse otros calzados de las mismas características pero de
diferentes fabricantes.
6 Cada país posee una relación
diferente entre la talla en centímetros y el número de calzado.
Incluso en el mismo país se observan diferencias entre distintos
fabricantes. Encontrar la talla correcta solo es cuestión de
probarse números y andarlos.
Tradicionalmente se ha
venido clasificando el calzado de carrera en tres tipos; de acuerdo
a las anteriores consideraciones, son zapatillas de pronador,
neutras y de supinador:
Las zapatillas de
pronador
Buscan conseguir un
soporte interno del pie en la fase media de apoyo, para evitar la
sobrecarga de las estructuras que sujetan el pie (el tendón tibial
posterior y la fascia plantal), que están en situación de tensión,
lo que puede conducir a lesiones. Además este soporte o control de
la pronación impide una excesiva rotación tibial interna, que puede
favorecer lesiones de la rodilla. Estas zapatillas son de horma
recta y tienen un arco plantal interno acusado, además de poseer una
pieza de plástico en esta parte interna de consistencia firme.
Actualmente esta pieza no se aplica sólo en la parte medio-posterior
del calzado, sino que es más amplia, extendiéndose hacia
delante.
Las zapatillas de
supinador
Buscan conseguir una
adecuada amortiguación, de acuerdo con el tipo de pie rígido que se
suele asociar a esta pisada. Por ello tienen diferentes sistemas,
patentados por las marcas, que se basan en la utilización de las
propiedades elásticas del aire comprimido y la goma. Esta
amortiguación permite reducir el impacto articular y
músculo-tendinoso inducido por la carrera. Por último, la horma
suele ser más curva y no tienen sistemas de control de
pronación.
Biomecánica del pie en
carrera y su relación con el calzado
Analizamos una foto
seriación de un pie derecho en carrera. Cabe destacar que a la
supinación del pie se le da valores positivos y a la pronación
valores negativos, así que si su gráfica sale totalmente positiva
es un supinador nato y si sale totalmente negativa es un
pronador nato. Nótese que el sujeto de esta prueba
resulta ser pronador con un ángulo muy pronunciado y propenso a
lesionarse:

Todos hemos visto correr
a alguien, es un acto natural y común. Vistos de perfil, la mayoría
de los corredores de largas distancias al trotar y correr (existen
excepciones) contactan el piso inicialmente con el talón, después se
observa el apoyo total del pie sobre el suelo y enseguida se da el
despegue con la parte anterior del pie, para dar el siguiente paso o
zancada con el otro pie. La complejidad y cantidad de movimientos y
apoyos que realizan los tobillos y los pies de cada atleta al trotar
y correr, se observa por detrás (de espaldas). Motivo por el cual
existen tantos modelos de zapatillas. Se calcula que por cada modelo
de calzado deportivo de un tipo de actividad física, existen cinco
modelos de zapatillas para realizar ese deporte.
Primero
analicemos lo que le ocurre a un corredor con pisada normal,
eficiente o biomecánicamente correcta. Durante la carrera, de manera
general, aunque también existen las excepciones, la primera zona que
hace contacto con el suelo es la parte externa del talón. Esto se
debe a que previo al primer contacto, el tobillo se mueve hacia su
lado externo definiendo un movimiento denominado de Supinación.
Dicho movimiento es normal y prepara al pie para dar el primer
apoyo. Examine el desgaste de la suela en la parte externa del talón
de sus zapatillas usadas.
Una vez que el talón ha contactado
el piso, el tobillo realiza un movimiento normal de rotación interna
(es decir, el tobillo gira o se tuerce ligeramente, lo mismo que la
pierna), al mismo tiempo que el pie comienza a apoyarse sobre el
piso comprimiendo ligeramente la bóveda plantal. Dicho movimiento se
denomina de Pronación y es vital que se realice porque cumple con
dos funciones básicas: amortigua de manera natural el impacto y
adapta el pie a la forma e inclinación del piso sobre el que se
corre. ¿Qué tanta pronación es normal? Aquí hay divergencia de
opiniones, pero la mayoría de los investigadores coinciden en que el
eje del talón debe estar perpendicular al suelo.
A
continuación se da el segundo apoyo del pie sobre el piso. Observe
que tanto el pie como el tobillo y la pierna se alinean para definir
el apoyo sobre el suelo, que los especialistas han denominado
Neutral. Tal apoyo y alineamiento tienen el objetivo de preparar los
músculos y ligamentos del pie así como al Tendón de Aquiles para
ejecutar de la manera más eficiente el despegue, que en un pie
calzado se da con la parte central o ligeramente externa del
calzado, definiendo de nuevo un movimiento de supinación.
En resumen, tanto los
tobillos como los pies calzados con zapatillas en un deportista con
pisada eficiente o normal, se mueven y "tuercen" conforme se
desarrolla el paso de carrera, de afuera hacia adentro (en el
contacto del talón sobre el suelo e inmediatamente después en el
primer apoyo, respectivamente) y de adentro hacia fuera (en el
segundo apoyo y durante la fase de despegue, respectivamente). Todos
estos apoyos y movimientos se ejecutan con una duración aproximada
de entre 1/3 y 1/4 de segundo, por lo que es muy difícil observarlos
a simple vista. Investigaciones destacan que aproximadamente el 30%
del total de los practicantes de las carreras pedestres son atletas
con pisada eficiente o normal.
Para que queden claros los términos de pronación y
supinación realice el siguiente experimento:
Siéntese y ladee su pie
hacia adentro, su tobillo está pronando y el pie se mueve en
eversión. Ahora ladéelo hacia fuera, su tobillo está supinando y el
pie se mueve en inversión. Tanto los tobillos como los pies son
estructuras sumamente móviles durante una caminata, porque de lo
contrario, si fueran rígidas, pareceríamos el personaje de Robocop
al caminar, trotar o correr y los zapatos deben acompañar a estos
movimientos acomodándose a nuestro tipo de pie.
Existen otras variantes de
pie:
VALGO O EN ABDUCCION,
antepié desviado hacia afuera.
PIE VARO O EN ADUCCION,
antepié desviado hacia adentro.
PIE CON EVERSION O EVERTIDO,
antepié en valgo y pronado (combinación de aducto y
pronado).
PIE CON INVERSION O
INVERTIDO, antepié en varo y
supinado (combinación de aducto y supinado)
Todo calzado
deportivo se subdivide en tres zonas principales:
1. Retropie o Talón
(Rearfoot). Tercio del calzado que abarca la parte
posterior del mismo y que corresponde principalmente a la zona del
talón (lo que abarca el Contenedor del Talón).
2. Mediopie
(Midfoot). Segundo tercio de las zapatillas
(aproximadamente a la altura de la bóveda plantal y la zona
correspondiente al empeine del pie).
3. Antepie (Forefoot).
Ultimo tercio del calzado que corresponde a la zona de
los metatarsos y los dedos de los pies (la punta del
calzado).
Hoy en día podemos elegir
el calzado en función del deporte que vamos a realizar. Cada marca
tiene varios modelos para un deporte especifico y también podemos
elegir un modelo con punta afilada para Pie Griego (donde el
dedo índice es el más largo del pie) o un modelo con punta cuadrada
para el Pie Egipcio (donde el dedo gordo es el más largo del
pie y que es el más común).
Un pie griego puede usar
una zapatilla para pie egipcio, pero no al revés. Pie
Pronador (pie con predisposición a exagerar el movimiento de
inclinación hacia dentro de los tobillos) o Pie Supinador
(tobillo que presenta respecto a la pierna una posición arqueada
hacia afuera). Debemos tener en cuenta si nuestro pie es
Cavo con arco pronunciado (fascitis: irritación del tejido de
la planta del pie y tendinitis: inflamación del tendón de Aquiles)
o Valgo del tipo pie plano (mucha flexibilidad hace
que sufra el músculo tibial anterior).
Analice sus zapatillas viejas
por el desgaste de la suela
La deformación de la
punta por acción de los dedos determina si se trata de un pie griego
o egipcio. La deformación que producen los cordones sobre el
empeine, mostrarán el tipo de arco y al juntarlas desde los talones,
se ve el grado de inclinación en que fueron forzadas para determinar
si es supinador o pronador. También puede analizar el tipo de pisada
que deja en diferentes superficies y terrenos. Cuando decimos que la
pronación es un movimiento normal del pie, es debido a que esa
acción se encuentra mecánicamente justificada como un modo de
amortiguar el impacto contra el suelo en la fase de apoyo de la
carrera. En el pie normal y aún en el pie plano constituye un
mecanismo excelente de moderación de las fuerzas de impacto, que se
dan en el contacto y sostén del peso del cuerpo en carrera. El pie
supinador también disminuye las fuerzas de impacto tras la caída de
la fase de vuelo de la carrera, pero no lo hace con tanta
eficacia.
Debido a que una
exagerada pronación conlleva a una excesiva rotación interna de la
tibia (sentido contrario al de las agujas del reloj), ésta condición
puede producir daños a las articulaciones y tejidos que se
encuentran por encima del tobillo, siendo la rodilla la más
afectada. Se ha podido relacionar la pronación excesiva con la
aparición de condromalacia, una afección muy común en los corredores
que afecta el funcionamiento de la rótula; además de síndrome tibial
medio, síndrome tibial posterior y tendinitis aquilea. Dado que la
rotación de la tibia puede producir fuerzas que exceden la rotación
compensatoria del fémur, ciertas lesiones de la articulación de la
cadera pueden ser consecuencia de una pronación excesiva en los
pies.
Por otra parte el pie
supinador supone otros problemas para el corredor, dado que esta
característica biomecánica ha podido también ser asociada a varios
tipos de afecciones en los corredores, tales como el síndrome de la
banda iliotibial, la fascitis plantal y la tendinitis aquilea. La
profusión de lesiones con variados tejidos implicados, pueden
producir tanto la pronación como la supinación excesiva, pues las
estructuras anatómicas sometidas a importantes fuerzas que se
producen en la carrera, se ven superadas en mayor o menor
grado.
La suela
Parte del calzado que
entra en contacto directo con el terreno, debe presentar buenas
características de resistencia a la abrasión para garantizar una
durabilidad adecuada; además un dibujo de calado que le dé buen
agarre cuando las condiciones del terreno son resbaladizas. Una
menor superficie de contacto con el suelo implica una mayor abrasión
a las áreas expuestas de la suela. Aquellas suelas que tengan
dibujos muy marcados deberían gastarse más rápido, sin embargo
actualmente, las suelas pueden hacerse de materiales muy
resistentes, tales como compuestos similares a los de los neumáticos
de automóviles de carrera o a los materiales empleados en chalecos
antibalas y soportar perfectamente el desgaste con buen
agarre.
La entresuela
Desde el punto de vista
técnico, es la parte más importante del calzado para correr. Sobre
ella recae la tarea de la amortiguación pero también buena parte del
control del movimiento. Generalmente están hechas de materiales
elastómeros cuya característica más deseable debe ser una alta
resiliencia, que es la cualidad que tiene un material de regresar
a su forma original luego de haber sido deformado. Cuanto más
alta sea la resiliencia de un material, tantas más veces podrá el
mismo volver a retomar su forma original y por lo tanto mantener su
capacidad de amortiguación.
Los materiales más
conocidos en esta rama del calzado deportivo son la EVA (Ethynlene
Vynil Acetato) y los poliuretanos. Algunos usan cámaras de aire
encerradas en cápsulas de poliuretano, otros confinaron un gel o
usaron líquidos que pasan por distintas cámaras dependiendo de la
fase de apoyo que se esté produciendo. También se utilizan
materiales elastómeros especiales de alta resiliencia pero alto
costo y desventajas técnicas en otros aspectos, que no se aconsejan
para ser utilizados como componentes generalizado de toda la
entresuela.
La capellada
Cubre al pie de los
elementos externos evitando así que pequeños pedruscos u otros
objetos vayan a parar entre medio del pie y la parte superior del
calzado. Además da contención al pie en los posibles desplazamientos
laterales y antero-posteriores que se dan en la carrera. Están
hechas de telas más o menos aireadas compuestas por fibras de nylon
o poliéster. Raramente se ven elementos de cuero natural, debido a
su costo y a que éste tiende a contraerse con las mojaduras. El
contrafuerte del talón es un elemento muy importante ya que contiene
parte de los movimientos laterales del retropié y sin duda, según
sus características, participa del control de pronación o
supinación según esté diseñado el calzado. Generalmente están
hechos con polímeros, plásticos termo conformados para resistir la
deformación y son más o menos rígidos según la orientación que se
quiera dar al calzado.
Todo el calzado está
construido sobre una estructura de soporte que podemos decir
que es el "esqueleto" del mismo. Este soporte a veces está hecho de
un tipo especial de cartón o plástico y continuando su dibujo de
huella en la entresuela y la suela, da la forma general de apoyo que
tendrá el calzado. Cuando se busca construir un calzado fuerte con
alta capacidad de control de movimiento, éste soporte se hace con el
cartón antedicho o en plástico y su silueta será más recta a la
altura del arco medial. Si se desea hacer un calzado más flexible,
generalmente ésta estructura se hace con materiales más suaves, como
telas con espuma de poliuretano o poliéster y la silueta de la suela
es de una forma mucho más cavada a la altura del arco
medial.
Calzados con gran capacidad
de amortiguación
Estos calzados ofrecen un
máximo de amortiguación y se sienten más blandos y suaves al pisar
que cualquiera de los de las otras categorías. Para lograr esto sus
diseños resignan la capacidad de controlar movimientos viciosos y
disponen de pocos o ningún tipo de elemento que le dé una mayor
rigidez a la zona del arco medio. Estas características hacen que el
calzado sea más flexible y eso favorece a los corredores de apoyo
inicial metatarsiano o que tienen arcos mediales muy altos y
rígidos, aunque también lo pueden usar aquellos corredores que
tengan una técnica de carrera eficiente y sin vicios de
pisada.
Este tipo de calzado
estaría desaconsejado para los corredores que no tienen al menos una
pisada biomecánicamente neutra (sin pronación ni supinación
excesivas). Tomemos en cuenta que la amortiguación es quizá el
argumento de ventas número uno con el que se pretende convencer al
consumidor de calzado deportivo. Y una amplia mayoría de los
corredores NO se halla dentro de la categoría que se beneficiaría de
usar este tipo de calzado. No siempre el calzado que mejor amortigua
es el mejor para el corredor y hay otros temas a tener en cuenta.
Los calzados de esta categoría pesan entre 270 y 320 gramos. Para
un talle de referencia de 9½ puntos en versión masculina y en
el sistema americano.
Calzados
estables: En esta categoría los
diseños intentan conciliar las características de amortiguación con
las de control de movimientos espurios del pié. Generalmente vienen
provistos de algún tipo de inserto plástico o bien de una goma de
mayor densidad en la mitad interna (medial) de la entresuela;
típicamente esta zona de mayor densidad se fabrica en otro color
para que sea claramente distinguible. La huella que deja el calzado
de ésta categoría es intermedia, ni completamente recta a la altura
de la zona del arco medial ni tampoco completamente cavada. Se
aconseja este tipo de calzado a aquellos corredores que tienen arcos
mediales normales, que no sufren serios problemas de pronación ni
supinación y buscan un calzado de entrenamiento que ofrezca buena
amortiguación y un mínimo de control de movimientos. Los calzados de
esta categoría pesan entre 300 y 370 gramos.
Calzados con gran control de
movimientos
Con énfasis en la
rigidez, los calzados de esta categoría, se diseñan pensando en
ofrecer un máximo de control de los movimientos viciosos en el apoyo
del pie en carrera, fundamentalmente la sobrepronación. Artilugios
tales como insertos plásticos, de dimensiones más generosas que en
la anterior categoría, entresuelas de mayor espesor y de poliuretano
por su mayor durabilidad y tolerancia a las presiones que la goma
EVA y contrafuertes de talón más rígidos, son algunos de los
elementos de los que se valen los fabricantes para lograr productos
eficaces de esta clase.
La base de apoyo
generalmente termina en una suela de goma al carbón de alta
resistencia a la abrasión, más dura y pesada, que deja una huella
que típicamente se distingue porque es recta a la altura del arco
medial, pareciéndose a la huella que dejarían los individuos hacia
los cuales estaría orientada esta categoría, corredores con pié
plano que necesitan una buena base de apoyo para sus pies y que
limite los movimientos de sobrepronación o sobresupinación que
sufren. Este tipo de calzado está aconsejado además para los
corredores más pesados ya que en general son construidos con énfasis
en la durabilidad y la resistencia a las grandes presiones. También
se puede aconsejar la elección de calzados de esta categoría a
aquellos corredores que usen plantillas o insertos ortopédicos
correctivos, ya que la mayor profundidad interior con la que son
diseñados, permite acomodar estos elementos. Los calzados de esta
categoría pesan entre 320 y 400 gramos.
Calzados de entrenamiento
livianos
En esta categoría de
calzados se podría clasificar a aquellos que siendo más livianos y
flexibles que los calzados de entrenamiento descriptos, conservan
cualidades de amortiguación y control de movimientos mínimas y
satisfactorias. Típicamente se puede recomendar este tipo de
calzados a los corredores biomecánicamente eficientes y de pisada
neutra, que buscan zapatillas más dúctiles y ligeras para
entrenamientos veloces, o como calzado alternativo para competencias
mayores a los 15 kilómetros. Los calzados en esta categoría pueden
pesar entre 250 y 290 gramos. Frecuentemente presentan una silueta
de base algo cavada y fabricados con materiales más livianos pero
también menos resistentes.
Calzados de
competición
Estos calzados llevan a
un extremo la disminución del peso en favor de darle al corredor un
mejor rendimiento teórico; cuanto menos peso se transporta en los
pies, menor gasto de energía se hace y más uso de la potencia
muscular en producir desplazamiento horizontal. Tienen una silueta
de base sumamente cavada, lo que los hace muy flexibles y la
entresuela se reduce a una mínima expresión, tanto en espesor como
en peso. Se eligen los materiales más livianos pero también los
menos duraderos para su diseño. No existen los elementos de control
de movimientos y la amortiguación es mínima.
Solo los pueden usar
aquellos corredores beneficiados por la naturaleza, que son
livianos, biomecánicamente eficientes y no tiene ningún vicio de
movimiento de los pies en la fase de apoyo. Además por la escasa
amortiguación que ofrecen, solo se recomienda que sean utilizados en
carreras de menos de 15 kilómetros, observándose que solo muy pocos
individuos, entre los descritos, pueden utilizarlos para competir en
maratón. Generalmente los individuos que reúnen las condiciones para
usar estos calzados, son corredores muy veloces que resuelven el
contacto inicial del apoyo en carrera con la zona metatarsiana o
media de sus pies, por lo que se pueden tolerar espesores mínimos en
la zona del talón que ofrecen estos calzados. Los calzados de esta
clase suelen pesar entre 170 y 210 gramos.
Calzados
todoterreno
Entre estos productos, se
encuentran los calzados diseñados para las duras condiciones que
imponen los desplazamientos en terrenos naturales y
característicamente más agresivos. Los cambios más importantes en el
diseño, están dados por suelas más durables y de mejor tracción, así
como refuerzos en la capellada y especialmente en la zona de los
dedos para protegerlos de los golpes contra rocas u otros elementos
de la naturaleza. También se suelen ver calzados de este tipo
fabricados con capelladas hechas en telas permeables al vapor de
agua pero no al agua líquida, tales como el GoreTex. Fuera de estas
diferencias, sus diseños están basados en los de los calzados de
tipo estable, un compromiso entre amortiguación y control de
movimientos. Estos calzados son más pesados que sus equivalentes
para pavimento y oscilan entre los 390 y los 450 gramos.
Tratamientos para corregir
pies (EJERCICIOS SOBRE PLANTILLAS)
Existe toda una tipología
de pies basada en el apoyo del mismo. Por ejemplo el pie plano,
cuyos efectos perniciosos son rotaciones de tibia y peroné con
posibles dolores en rótula, sobre todo al correr; también en la
cadera, puesto que es una deformación que produce efectos en
cadena.
Pies cavos: los efectos negativos de esta
malformación pueden producir dolores en los meniscos y en la cadera,
aparte de la propia tensión en los ligamentos de la
planta.
Pie supinador y pie
pronador: estos dos últimos
tipos pueden producir diversas lesiones de mayor o menor gravedad.
La más importante es la llamada rodilla del corredor, un dolor que
aparece progresivamente en la parte posterior de la rotula, debido a
una fricción de la misma contra el fémur. Pero también suele
producir tendinitis tibial y del talón de Aquiles y problemas en las
caderas.
Los cuatro tipos de
pie son susceptibles de ser tratados mediante
plantillas, aunque siempre es
conveniente hacer esto en edades tempranas, cuando la estructura
ósea aún es fácilmente modificable. Para tratar el pie cavo es
recomendable el masaje, cuya finalidad es estirar la planta del pie,
andar descalzo, fortalecer los dedos, ejercicios de movilización en
general y estirar el talón de Aquiles. Por el contrario el pie plano
se puede corregir caminando con los dedos encogidos, recoger objetos
con los dedos del pie o andar sobre el borde externo del mismo. Las
lesiones producidas por la pronación y la supinación por su parte,
son susceptibles de ser tratadas mediante ejercicios y masajes con
el fin de fortalecer los músculos intrínsecos y extrínsecos del pie
y también mediante dispositivos ortopédicos como plantillas, que
mantienen el pie en una posición neutral, disminuyendo la
tensión.
TRATAMIENTO DEL PIE
CAVO
Cuando el enfermo se
queja de dolor y tiene dificultad para encontrar un calzado adecuado
porque no le entra el empeine, se trata de una metatarsalgia. En el
podoscopio o en la pedigrafía se ve una sobrecarga del talón, o nada
de borde lateral y sobre todo hiperpresión en el antepié. En el pie
cavo idopático del adolescente, solamente se aprecia una altura
exagerada del arco plantal, con una morfología ósea normal. Si se
trata de una secuela de polio, suele haber una posición anómala del
calcáneo, que desarrolla más su porción posterior, muy
verticalizada, tomando el típico aspecto de "culata de
revólver".
El astrágalo está siempre
muy horizontalizado y el ángulo calcáneo-astrágalo, en proyección
frontal, está muy disminuido. En proyecciones especiales se
comprueba la desviación en varo del calcáneo. Es de esperar con la
edad, el desarrollo de cierto pie cavo en personas normales y
especialmente mujeres. Estos pies están dentro de los límites
radiológicamente normales, sin embargo suelen ser dolorosos en el
metatarso. La metatarsalgia se combatirá con unas plantillas que
descarguen la parte anterior del pie. Si ya existen callosidades las
plantillas tendrán un diseño especial según la posición en las zonas
de hiperpresión.
En el pie cavo de
adolescente idiopático, se asiste a una progresión de la deformidad
que no puede tratarse con medios conservadores como las plantillas.
El tratamiento suele ser quirúrgico: Transposición tendinosa;
osteotomía del calcáneo para corregir el varo; osteotomías del
mediopié, etc. Los pies cavos neuropáticos suelen tratarse
quirúrgicamente, pero después de la intervención, frecuentemente
tendrán que usar plantillas de descarga anterior. En muchos casos
hay que modificar el calzado para permitir que se acomode el dorso
del pie (empeine).
TRATAMIENTO DEL HALLUX
VALGUS
Hallux (dedo gordo)
valgus es la desviación del dedo gordo hacia fuera. No debe
confundirse con juanete que es la prominencia que aparece en el lado
medial del primer metatarsiano. La manera de aparecer el Hallux
Valgus no se conoce plenamente. Para algunos autores juega un papel
importante el pie plano. En el verdadero pie plano rota el primer
dedo según su eje longitudinal hacia fuera (pronado). En seguida se
desarrolla un desbalance muscular que agrava la deformidad
haciéndola progresiva. El primer dedo (primera falange) se desplaza
sobre la parte medial de la cabeza del primer metatarso. La parte
medial que queda sin cubrir recibe el roce del zapato, crece y se
desarrolla una bursa que suele inflamarse dando origen a la
inflamación del juanete, muy dolorosa e incapacitante. El primer
dedo al desplazarse hacia fuera empuja al segundo, que suele quedar
cubierto por el primero.
Este desplazamiento del
dedo produce un acortamiento del par extensores-flexores del primer
dedo, presionando sobre la cabeza del primer metatarso de afuera
hacia adentro y desplaza el meta hacia el medial (metatarso varo
secundario). Hay cambios en la orientación de los sesamoideos
concomitantes con la rotación del primer dedo. El juanete es sin
embargo muy variable, dependiendo de la presión que produzca el
calzado contra la cabeza del primer meta. Las molestias son escasas
en el primer periodo, sin embargo en mujeres mayores pueden ser
altamente invalidantes. En mujeres jóvenes el aspecto estético puede
atraer la atención. A veces el dolor sólo aparece con determinado
calzado muy corto y estrecho. No es infrecuente que el juanete duela
durante o antes de producirse cambios atmosféricos.
Es importante constatar
el grado de reductibilidad del Hallux Valgus, la flexibilidad (la
capacidad de volver el dedo gordo a la línea media manualmente) y la
movilidad de la primera articulación metatarsofalángica. El pie
plano puede ser un factor a corregir, antes o después del
tratamiento del Hallux Valgus. Es frecuente la asociación de
sobrecarga en el segundo metatarsiano, dado que el primer dedo más
el primer meta se han hecho más cortos proporcionalmente. Esto puede
ser causa importante de dolor y motivo de consulta.
Prevención: higiene del
pie con zapatos adecuados; tratamiento conservador; ejercicios
separadores dedos; plantillas y férulas.
Tratamiento quirúrgico:
existen diversas técnicas para Adultos y Jóvenes.
TRATAMIENTO DEL PIE
PLANO
Se define pie plano como
aquel en el que existe una disminución del arco plantal longitudinal
medial, medido clínica o radológicamente. No obstante, en muchas
ocasiones, la disminución clínica de este arco longitudinal puede
ser más aparente que real. En los niños pequeños, un grueso cojinete
adiposo en la planta del pie da una farsa apariencia de desaparición
de la bóveda plantal. Por otro lado, en el pie plano genuino existe
siempre una desviación del calcáneo en valgo, por lo que este hecho
suele incluirse en la definición. Es decir, pie plano es un pie que
presenta un valgo de retropié que se acompaña de disminución o caída
del arco plantal longitudinal medial. Es importante recordar que el
grado de valgo del calcáneo y la altura del arco longitudinal
medial, varía con la edad.
Un niño tiene más valgo
de retropié al iniciar la marcha, mientras que en un adulto este
valgo prácticamente no existe. De la misma manera el arco plantal es
más bajo en un niño que en un adulto. Por lo tanto, cuando se define
el pie plano, habrá que considerar siempre la edad del enfermo. En
los niños recién nacidos sólo es visible el núcleo del astrágalo,
calcáneo y cuboides de los huesos del tarso. Una línea imaginaria
que pase por la mitad del astrágalo siguiendo su eje mayor, corta el
cuboides por su tercio superior. En niños mayores o en adultos, en
que todos los huesos son visibles en la radiografía, este eje o
línea imaginaria forma con el plano del suelo un ángulo entre 18 y
25 grados. Otro eje que pasa por el borde inferior del calcáneo
forma con el plano del suelo un ángulo entre 10 a 20 grados. El pie
plano ha recibido numerosas denominaciones en la literatura
occidental: pie plano, pie plano-laxo, pie plano-insuficiente, pie
plano-valgo, pie pronado, pie plano-valgo-pronado, pie en abducción,
pie pronado estructural, pie plano hipermóvil, pies planus, valgus,
pronatus, abductor.
Hay que explorar toda la
extremidad. En lo que se refiere al pie distinguiremos
principalmente: Aplanamiento del arco longitudinal medial, Valgo del
calcáneo, Acortamiento del tendón de Aquiles y Genus Valgo. Dado el
desplazamiento que sufre el astrágalo al aplanarse la bóveda
plantal, el calcáneo gira simultáneamente hacia afuera (valgo). Lo
corriente será pues encontrar el aplanamiento y el valgo del
retropié simultáneamente.
PIE PREANDANTE, PIE ZAMBO O
PIE BOT
Es una afección congénita
que se caracteriza por la deformidad irreductible que presenta el
pie en equino varo y supinación. Es una de las afecciones
esqueléticas congénitas más comunes, sólo comparada con la luxación
congénita de cadera. La frecuencia varía según los autores entre un
1 a un 4% nacidos vivos. Es cuatro o cinco veces más frecuente en
los niños que en las niñas. La gran mayoría se afecta ambos pies.
Hay una clara tendencia hereditaria. Si un niño presenta pie zambo,
el futuro hermano de este tiene 10 a 20 veces más posibilidades de
presentar pie zambo. En el metatarso varo primario, o como
deformidad residual de un pie zambo tratado, si es un lactante,
puede usarse también un calzado preandante de horma recta-neutral
para controlar el medio-antepié, sin necesidad de usar correa
antequino.
El tiempo que pueden
durar unas zapatillas dependerá del deporte
La pisada y los
materiales con que están hechas, se puede decir que duran entre 800
y 1.200 Km. Se asombrará al sumar la distancia recorrida diariamente
dentro de su hogar, la vía pública y la oficina. Tampoco espere que
su calzado se destroce para cambiarlo, ya que su próximo paso será a
la sala de urgencias con alguna lesión y menos use el calzado con
sus cordones flojos, porque toda la tecnología puesta en ese calzado
no habrá servido de nada. Un deportista que entrena todos los días,
se aconseja el cambio de calzado deportivo a los seis meses y
en corredores de maratón, la sustitución debe hacerse tras los 900
kilómetros de entrenamiento.
Antes de ajustar bien
su calzado debe acomodar bien sus medias, luego el pie,
llevándolo hacia atrás del talón del calzado, seguido acomode la
lengueta y los laterales de la zapatilla para finalmente ajustar los
cordones o el sistema de cierre (cierre abrojo, relámpago, etc.)
debe quedar perfectamente calcada y ajustada a su pie; pero no hacer
una tortura con demasiada presión que impedirá la circulación
sanguínea. Los días de verano seguramente tendrá que recalibrar ese
ajuste cada tantos kilómetros por la dilatación de sus pies y el
exceso de calor que generan.
No son necesarias
zapatillas caras para hacer deporte, pero por desgracia suele ir
pareja la calidad con el precio, pero se pueden encontrar zapatillas
por menos dinero que sean las correctas. Un dato importante, no use
las zapatillas de deporte para pasear, piense que pasaría si usamos
las ruedas de un Formula 1 para ir por el campo, y a pesar de poder
circular, acabaríamos rompiéndolas. Tampoco corra una maratón con
zapatillas recién compradas, deben tener un mes de buen uso. Las
medias también serán muy importantes, siempre busque 100% de algodón
sin costuras o costuras invisibles y con un buen talón, nunca compre
medias tubo sin talón.
Si va a correr una
maratón de larga distancia (unos 20 Km.) sobre superficies lisas
como asfalto o pavimento debe llevar un paso ligero sin impactos con
velocidad entonces elija las zapatillas más flexibles y livianas
(unos 200 gramos), con suelas muy blandas, pero si corre una maratón
de menos de 10 Km. donde seguro debe correr con más impactos y
picadas busque refuerzo en los talones y semilivianas (unos 300
gramos). Para entrenar las más resistentes y pesadas (400 Gramos)
tipo todo terreno, cuando valla a competir con las livianas se
sentirá corriendo sobre las nubes. Michael Johnson, en los 400
metros en el Mundial de Sevilla, logró superar la marca con unas
zapatillas fabricadas a su medida y cuyo peso era de sólo 116
gramos, el más bajo de la historia para un calzado de competición.
Su compatriota Wat perdió toda opción de victoria en los Mundiales
de 1993 en la misma distancia porque a una de sus zapatillas se le
desprendió la suela en la final.
Si va a levantar
pesas piense que no requiere de ningún tipo de impacto y solo es
sobrepeso, por lo que podemos buscar zapatillas muy flexibles y
livianas, pero jamás las use para correr ni siquiera en la cinta
caminadora o calle. Una todo terreno podría adaptarse, como la
zapatilla para entrenamiento aunque no es lo ideal para las pesas.
Son buenas unas hojotas reforzadas del tipo franciscanas que sujetan
bien el empeine y el talón; pero nunca use las hojotas que solo
sujetan el empeine porque seguro se correrán del talón del pie y
usted perderá estabilidad en el levantamiento de pesas.
1º LA ELECCIÓN DEL
DEPORTE:
Como ya hemos dicho, hay
zapatillas especificas para cada deporte o actividad física, así que
compre la zapatilla que más se ajuste a lo que usted hace. Sobre
todo, el tipo de suelo que va a pisar con las zapatillas. También
existen zapatillas denominadas "Training", que son zapatillas
mixtas, que tienen un uso todo terreno, valen para todo aunque es
mejor no jugar al fútbol con ellas. Ojo a las zapatillas denominadas
"Casual" o de Tiempo Libre, estas zapatillas (que además suelen ser
bastante caras) o calzado de "estilo deportivo" que son utilizadas
para la vida diaria no deportiva, responde más a la moda que a las
necesidades deportivas, son las menos indicadas para hacer
deporte. Cómodas y gruesas, están pensadas para ir de paseo,
pero no para hacer deporte. Si se usan para eso, son más peligrosas
que llevar zapatos, porque no le vamos a pedir a unos zapatos, que
tengan el agarre, la sujeción, la flexibilidad o la amortiguación de
una zapatilla, con lo que no esperamos esas características de
ellos, pero podemos pensar que estas zapatillas (Casual o Tiempo
Libre), sí tienen estas características, pero no es así, nos las
ponemos, nos vamos a practicar algún deporte o simplemente a correr
con ellas y a partir de ahí, pueden comenzar muchos y graves
problemas.
2º ELECCIÓN DEL TIPO DE
ZAPATILLA:
Los pies son todos
diferentes, como más frecuentes los pie pronador, debe tener los
contrafuertes más rígidos y prolongados hacia adelante por el borde
interno y el uso de cuñas supinadoras como medida extrema. Otros
tienen pie supinador que no necesitan medidas de refuerzo,
pero al ser el pie más rígido, necesitará mayor amortiguación, ya
que es un pie peor adaptado. Siguen los pie plano, pie cavo,
etc. Además, el que va a llevar el calzado, puede ser hombre,
mujer (pensar en su mayor movilidad articular, mayor elasticidad así
como unos pies más estrechos y pequeños), niño (que están creciendo
y habrá que dejar algo más de espacio para evitar compresiones), la
talla y el peso son los siguientes datos de importancia a tener
en cuenta.
Muchas marcas, ofrecen
zapatillas especificas para un deporte concreto y para una
configuración de pie especifica, por ejemplo, en la carrera continua
el talón soporta tres veces el peso del cuerpo en cada apoyo, de
manera que un calzado con amortiguación será el tipo ideal. Hay que
prestar especial importancia a la amortiguación, sobre todo si
existe sobrepeso en el practicante o cuando los suelos sobre los que
se va a practicar son duros, como el asfalto o el cemento. Algunas
marcas deportivas utilizan las cámaras de aire o de gel así como
materiales viscoelásticos que proporcionan una amortiguación extra,
pero tampoco hay que exagerar con esto, ya que si estamos demasiado
amortiguados, no tendremos una buena sensación y percepción de por
donde pisamos siendo peor el remedio que la enfermedad.
Use el sentido común con
racionalidad. La suela es muy importante, ya que en terrenos
naturales elegiremos suelas con surcos profundos que permitan que el
suelo que pisemos, siempre que sea tierra, pueda evacuarse
correctamente. Si hemos pisado algo desagradable aunque suene a
broma, hay que intentar no raspar la zapatilla por el suelo con
fuerza, ya que al hacer fuerza extra sobre una parte pequeña,
podemos dañar la zapatilla, en estos casos el agua y un cepillo es
la mejor solución. En asfalto, madera o materiales sintéticos,
los surcos pueden ser menos profundos y en campos de hierba o
similar, los tacos de goma o aluminio son más recomendable. Así
pues, hay que acudir a un ortopedista para que determine el tipo de
pie que se tenga y en función de eso elegir el calzado según
practica deportiva.
3º EL PRECIO DEL CALZADO
DEPORTIVO:
Hay que contar con un
presupuesto, aunque a la hora de elegir, es mejor gastarse más
dinero en el calzado que en el resto del atuendo, no es que no sea
importante, pero es secundario, a partir de 80 Euros podemos
encontrar calzado de ultima generación y alta calidad, pero por unos
40-50 euros se pueden comprar calzado que cumpla con los requisitos
mínimos que estamos buscando. Recorra varias tiendas antes de
comprar.
4º LA
ESTÉTICA:
Evidentemente esto
depende del gusto de cada uno y no tiene incidencia en el
rendimiento. La caña (altura en el talón) depende del tipo de
deporte y estado de su tobillo. La caña alta, es fundamentalmente
exclusiva para la practica del baloncesto, protege de los
esguinces, pero a cambio limita la movilidad del tobillo e incide
negativamente sobre el rendimiento.
5º FINALMENTE LA
PRUEBA:
Una vez con los tres o
cinco pares que tenemos, que nos gustan, que podemos pagar, son
adecuados para nuestro deporte y específicos para nuestro pie,
comprobamos que el interior sea suave y carezca de costuras que
puedan provocar abrasiones o rozaduras. La base donde va el
talón, debe ser suficientemente amplia y con amortiguación para el
impacto. La suela debe ser bastante blanda como para que se agarre
en pista y bastante dura como para que no se desgaste con
rapidez. Hay que tener en cuenta que el calzado que se usa en
una practica deportiva especifica, no se debería usar para ir por la
calle.
Las probaremos con el
tipo de medias que habitualmente usamos para hacer deporte, preferiblemente por la tarde
o bien después de una caminata de 20 minutos, ya que el pie estará
suficientemente dilatado y estaremos andando por la tienda con él al
menos 5 minutos. Probarnos media talla más de la nuestra para
comprobar comodidad, que el talón esté bien calzado, que el dedo
gordo no se monta en los demás y que estos se pueden mover (más o
menos un centímetro entre el dedo gordo y la puntera), lo ideal es
medio punto más de talla que la usada normalmente. La talla es
fundamental, es el calzado el que debe adaptarse a la forma de su
pie y no al contrario, además del uso de medias sin costura evitará
abrasiones y rozaduras en la actividad física. Las medias de una
talla mayor que queden sueltas se arrugan dentro del calzado y puede
originar múltiples lesiones.
Una vez comprobado
todo y satisfechas todas
nuestras exigencias, tendremos el calzado apropiado para nosotros,
pero siempre bien abrochadas para evitar lesiones. Este
abrochamiento, debe quedar situado sobre el empeine, para evitar que
el aumento del volumen del pie con el ejercicio, lesione los
tendones superficiales de la zona, además debe ser firme, pero no
impedir la correcta circulación sanguínea.
Independientemente de la
marca o el modelo que se trate, el calzado deportivo para correr,
deben cumplir con los siguientes requerimientos:
Primero
Deben aportar la estabilidad adecuada a los tobillos y pies
en cada fase de la pisada, especialmente en la fase de contacto del
talón sobre el suelo e inmediatamente después, cuando el tobillo
realiza el famoso movimiento de pronación.
Deben limitar los
movimientos excesivos de los tobillos y pies, específicamente en la
zona interna del talón y en la zona media e interna de los pies.
Esto porque existe un elevado porcentaje de deportistas que tienen
la tendencia a deformar su calzado deportivo hacia adentro,
alteración denominada "sobrepronación".
Deben aportar la libertad
de movimientos suficientes a los tobillos y pies cuando éstos no
absorben de manera natural y eficiente los impactos durante las
distintas fases de contacto sobre el
suelo.
Segundo
Dados los traumatismos
repetitivos generados cada vez que los pies hacen contacto con el
suelo al trotar y correr (a mayor velocidad de carrera se incrementa
la presión del impacto, que equivale entre 3 y hasta 6 veces el peso
del deportista), el calzado debe aportar una adecuada amortiguación,
especialmente en la zona del talón, durante el primer contacto y en
la zona de los metatarsos al momento del despegue.
Estas dos
primeras premisas se refieren al carácter o función preventiva que
debe tener el calzado, ya que protege a los atletas de infinidad de
lesiones en huesos, tendones, articulaciones y músculos a lo largo
de todo el cuerpo y no únicamente en las extremidades
inferiores.
Tercero
Además el calzado para
correr se han convertido, cuando presentan aditamentos específicos,
en una excelente herramienta de trabajo para que el médico los
utilice junto con las plantillas ortopédicas personalizadas, en la
solución de problemas morfofuncionales a nivel de tobillos y pies.
El el médico ortopedista debería conocer los nombres y funciones de
las partes más importantes de un calzado para correr y además estar
al día en cuanto al modelo y los aditamentos presentes en el
calzado. Si no ocurre esto, las plantillas ortopédicas que el médico
prescribe y que se insertan en en un calzado especifico, pueden
inutilizar las características y aditamentos del calzado deportivo y
de las plantillas ortopédicas.
Cuarto
Dado los materiales
utilizados en su fabricación, los calzados para correr nos ayudan a
realizar sin contratiempos y en forma placentera infinidad de
carreras. La comodidad que deben brindar el calzado correctamente
elegido debe ser tal, que hasta debe olvidar que las lleva puestas,
incluso en los entrenamientos y competencias más duras.
Para
que cualquier deportista garantice que el calzado deportivos cumple
a la perfección con las cuatro anteriores premisas existe un
requisito básico. El calzado deportivo para correr debe ser elegido
correctamente. Es decir, debe cubrir los requerimientos específicos
de estabilidad, amortiguación y ajuste que demandan los tobillos y
pies de cada corredor. De lo contrario, si carece del conocimiento
básico adecuado para realizar una buena elección, compra y uso de
calzado, entonces sólo tendrá la certeza de haber adquirido los más
caros instrumentos de tortura, que sin duda afectarán su rendimiento
deportivo y su salud.
Categorías de Calzados
Deportivos para Correr
La industria del calzado deportivo ha creado diferentes
categorías de calzado dependiendo de los requerimientos específicos
de cada corredor y del uso específico para quien va a utilizar el
calzado. A continuación las seis categorías más comunes y una breve
explicación de cada una de ella:
1. Amortiguación
(Cushioning)
Calzados en los que sus
características de diseño y aditamentos ofrecen amortiguación de
impactos y permiten la realización de movimientos laterales tanto de
los tobillos como de los pies. Para los atletas que realizan
kilometrajes elevados pueden presentar, tanto en la zona del
retropie como en el antepie clasificándose como: Amortiguación
Superior como los sistemas Shox y todas las variantes de Air en
Nike, DMX de Reebok, 3 Action de Fila, Wave y VS-1 de Mizuno,
ADIprene y ADIprene+ en Adidas, etcétera. Dentro de ésta categoría
existe una subcategoría; Amortiguación Estándar en la que se
ubican los modelos que sin presentar toda la tecnología de los
modelos más costosos, son adecuados para los deportistas que no
recorren muchos kilómetros (menos de 8 kilómetros diarios). Los
calzados de la categoría de amortiguación son de peso liviano a
pesado (280 gr. 390 gr. cada pie). En general son de forma curva
pronunciada debajo de la bóveda plantal. Se sienten suaves y
flexibles desde su primer puesta. Son muy útiles para los atletas
cuya prioridad es la amortiguación de impactos y la libre
realización de movimientos laterales de los pies durante el trote y
la carrera, como es el caso de los débil pronadores y los corredores
con pisada normal o eficiente. A su vez, son modelos poco
recomendados para los atletas con sobrepronación en cualquiera de
sus grados.
2.
Estabilidad (Stability)
Calzados diseñados para
atletas que presentan grados leves o moderados de sobrepronación.
Son modelos de peso medio a elevado (300 gr. 400 gr. cada pie). De
forma semicurva, con leve curvatura debajo de la bóveda plantal.
Pueden sentirse suaves y flexibles en la primera puesta, o un poco
duros y con relativa flexibilidad. Como característica principal,
presentan en la entresuela postes internos de dos o más
densidades de entresuelas, situadas en la parte interna del talón,
medio pie y en ocasiones abarcan hasta la zona del antepie para
controlar grados leves ó moderados de sobrepronación. En algunos
modelos se recurre a la inserción de postes rígidos. El tamaño de
los postes internos está en función del grado de
sobrepronación que se desea controlar, es decir, para sobrepronación
leve el poste es pequeño como en los modelos Asics Gel 1060 y 1070,
Brooks Talon, Nike Air Span, New Balance 714 y 715; Grid Omni 3M de
Saucony, etcétera. Si se desea corregir grados moderados de
sobrepronación, la longitud del poste interno es mayor (como en los
casos de los modelos Adidas A3, Response Control y Supernova
Control; Asics Gel 1070 y Gel Kayano; Nike Air Structure Triax; New
Balance 764 y 854; Grid Omni 3U de Saucony, etc.). Los modelos de
ésta categoría también pueden utilizarlos quienes presenten pisada
eficiente, previo análisis de sus requerimientos.
3. Control del
Movimiento (Motion Control)
Son calzados de
apariencia tosca, diseñados específicamente para los corredores con
sobrepronación moderada, pero sobre todo, para aquellos con
sobrepronación severa. Son de forma recta (sin curvatura debajo de
la bóveda plantal) o semicurva, y en general se sienten duros y poco
flexibles desde la primera vez que se calzan. Generalmente son
zapatos pesados (350 gr. 450 gr. cada pie) y poco estéticos, pero
muy útiles para aquellos corredores que deforman el calzado
excesivamente hacia adentro, sin importar el peso o complexión del
atleta, no obstante se recomiendan a corredores altos y muy pesados.
Como ejemplos tenemos en Asics, el Gel MC Plus y el Gel Koji; en
Adidas el Cairo, Poseidon y Calibrate; en Brooks el Beast, Addiction
y Ariel; en Mizuno el Wave Renegade y Wave Legend; en Nike el Air
Kantara y Air Durham; en Puma el Complete Promise y en Reebok el
Supreme Control II DMX. Por otro lado, no se recomiendan a
débilpronadores ni corredores con pisada eficiente.
4. Calzado Ligero de
Entrenamiento (Light Weight Trainers, Performance
Trainers).
Son calzados híbridos,
que presentan características tanto de un modelo de entrenamiento
(generalmente pesado y con aditamentos para controlar la
sobrepronación) como de un modelo para competencia (ligeros y muy
flexibles). La revista especializada Runner´s World definió hace
años que los modelos de dicha categoría deben pesar entre 9 y 11
onzas (255 g - 311 gr. cada pie). El calzado ligero de Entrenamiento
se crean para utilizarse en los entrenamientos de poca distancia
pero ejecutados a altas velocidades como el Fartlek, los intervalos,
las repeticiones u otras variantes de carreras, ofreciendo
protección a los tobillos y pies a través de la amortiguación,
estabilidad, flexibilidad y ligereza óptimas.
La gran mayoría de
corredores los debería usar para competir, ya que amortiguan,
estabilizan y protegen más a tobillos y pies, que un calzado
específico para competencia. Dentro de esta categoría existen
opciones que presentan postes internos y por lo tanto, son más
estables como los modelos DS Trainer de Asics, Flow de Fila, Air
Span y Air Althea de Nike, el Maverick de Mizuno y aquellos que no
presentan postes internos, por lo tanto son menos estables, como el
Burn de Brooks; 831 de New Balance, el Skylon Triax y Air Presto de
Nike, Fusion LW DMX de Reebok, etcétera. Entonces, los corredores
tienen la opción de elegir calzado ligero estable, ideales cuando se
padece sobrepronación leve o moderada o calzado ligero, recomendados
para atletas con débil pronación o pisada
eficiente.
5. Calzados
para Competición (Racers, Racing Flats)
Se diseñan
específicamente para competir en carreras de ruta y nada más. Su uso
en entrenamientos queda descartado. Son los calzados más ligeros de
todas las categorías (140 gr. 280 gr. cada pie) y por ende protegen
muy poco contra los impactos de los pies sobre el piso. El corte en
los modelos para competir es sencillo y el grosor de la entresuela
es notoriamente menor comparado con la entresuela de un calzado para
entrenar. Sólo deben calzarlos los atletas esbeltos que compiten por
los primeros lugares en las competencias o cuyas marcas en ruta
estén por debajo de 17 minutos en un 5 kilómetros, 35 minutos en un
10 kilómetros, 1 hora 15 en Medio Maratón y debajo de 2 horas 40 en
maratón. Sólo unos cuantos modelos excepcionales presentan
entresuelas de dos densidades o postes internos rígidos, como en
Asics el Gel DS Racer y el Gel Magic Racer, en New Balance 330, el
Air Streak de Nike y el Complete Promt de Puma. Las zapatillas
específicas para competencia, por precaución, no se recomiendan a la
mayoría de la población de corredores. Para ellos, las opciones si
desean un calzado ligero en competencias de ruta, son para elegir
cualquiera de los modelos de la categoría de Calzado Ligero de
Entrenamiento.
6. Zapatos
Todo Terreno (All terrain, Trail Shoes)
Son los modelos 4X4 para
los corredores que gustan de correr y competir en veredas, caminos y
terrenos al aire libre, específicamente en los recorridos de campo
traviesa y en la montaña donde predominan la humedad, el lodo, la
tierra y las rocas sueltas. Su suela está diseñada para tener un
mayor agarre sobre el terreno donde se destaca el sistema
Traxion de Adidas y el corte de algunos modelos se refuerza con
materiales resistentes o impermeables para hacer frente a las
inclemencias del terreno y la naturaleza, en algunos modelos de
Adidas, New Balance, Nike, North Face y Salomon. Ciertos modelos
Todo Terreno presentan postes internos, como el caso del Nandi DS de
Asics; el Supernova Trail de Adidas; el Trespass de Brooks y el 904
de New Balance.
Como puede apreciar el calzado para correr es
un accesorio deportivo complejo en cuanto a sus componentes
principales. Su diversidad en cuanto a variantes y opciones en cada
modelo y marca es tal, que el/la atleta y/o consumidor pueden
sentirse abrumados con tanta información. Sin embargo, al reconocer
las partes y la función de cada elemento, le quedará más claro su
papel estratégico durante la carrera.
Analize el calzado que actualmente usa y ponga en
practica todo lo aprendido.
Observe el desgaste de la
suela y el grado de inclinación de los talones vistos desde atrás
juntando el par. Ahora ya posee más argumentos para definir si el
calzado que utiliza, cumple y satisface, con los requerimientos
específicos que demandan sus tobillos y sus pies. Al mismo tiempo,
posee información que le ayudará cuando decida adquirir su próximo
calzado. Analize primero los componentes del modelo que tenga en sus
manos y segundo determine si el calzado que tiene en mira cumple los
requisitos que necesita. Independientemente de la atención del
vendedor que le quiera ofrecer un modelo, cuente usted con unos
conocimientos sólidos para realizar una correcta elección del
calzado deportivo para correr.