Ofrecerse como Entrenador Personal está hoy en
día al alcance de cualquiera porque la
legislación española no exige para ello ningún
título específico; ni oficial, ni académico.
Por esta razón ha de ser el usuario el que ha de
actuar con suma cautela a la hora de escoger a
la persona que le vaya a asesorar y a guiar en
un programa de entrenamiento personalizado.
En otros países, como puede ser el caso de
Brasil, es obligatorio haberse licenciado en
Ciencias de la Actividad Física y el Deporte
para poder ejercer una profesión como la de
Entrenador Personal, y ya no sólo para trabajar
como profesor en centros o gimnasios públicos o
privados, sino también para prestar los
servicios a domicilio (Ley Num. 9.696, 1 de
septiembre de 1998).
Sin embargo, en España cualquier persona puede
ofrecer el servicio de Entrenador Personal,
dirigir un gimnasio, impartir clases de aeróbic
o de fitness, sin
que haya una ley específica que proteja a los
consumidores del riesgo que puede suponer la
falta de conocimientos y de una preparación
adecuada.
Por lo tanto, insisto, ha de ser el propio
cliente el que tiene que preocuparse por
comprobar si su Entrenador Personal o su
Profesor de Fitness
tiene los conocimientos necesarios para
garantizar la calidad del servicio contratado
que, en definitiva, es un lujo al alcance de muy
pocas personas, como lo es también el servicio
de un masajista o un peluquero a domicilio.
Para valorar la importancia que tiene una buena
elección no ha de pasarse por alto el hecho de
que cualquier ejercicio provoca unos efectos y
que, en muchas ocasiones, estos efectos no son
los deseados, pudiendo llegarse incluso a
resultados seriamente perjudiciales para la
salud física de las personas.
También es un hecho que el costo del servicio de
un Entrenador Personal, al igual que sucede con
un masajista o un peluquero a domicilio, estará
relacionado, normalmente, con la calidad de ese
servicio y con la preparación y calificación del
profesional que lo presta.
Por lo general, actualmente, un profesional
titulado no cobra menos de 60 € por una hora de
entrenamiento personalizado. Por supuesto que
existen en el mercado personas que están
dispuestas a ofrecer sus servicios a precios más
económicos, pero seguramente a costa de una
menor preparación sin contar con los
conocimientos, calificación ni formación
continuada que se han de exigir para ejercer
todas aquellas profesiones que, como la de
Entrenador Personal, están directamente
relacionadas con la salud de las personas.
Los profesionales que nos dedicamos a esto,
tenemos un compromiso que cumplir con nuestros
clientes que no es otro que tratar de conseguir
los mejores resultados posibles, de manera
saludable y con el menor riesgo. Para ello se
deben dominar muchos conocimientos y estar al
día de todos ellos pues evolucionan muy
rápidamente.
La formación continuada de un entrenador
personal es imprescindible y supone una gran
inversión en tiempo y en dinero
Los clientes deben tener presente que un
profesional del ejercicio físico que no invierta
en formación y tenga los conocimientos de hace
cinco años está muy poco actualizado para
proporcionar con seguridad y eficacia los
resultados que desea. Dude de la profesionalidad
de entrenadores personales que ofrecen sus
servicios por unos honorarios que no están a la
altura de la formación que se precisa.