El entrenamiento físico
personalizado en la mejora de la salud y el rendimiento deportivo.
Iván Chulvi-Medrano*
Raquel Pomar-Puig**
Juan Ramón Heredia-Elvar***
Dr. Juan Carlos Colado****
*Doctorando y Licenciado en
Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. FSHF.
**Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.
***Master en Alto Rendimiento. Lic. en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. FSHF.
****Profesor de la asignatura de Actividad Física y Salud. Facultad de
Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Universidad de Valencia.
SFH: Grupo Español de Especialistas en Ciencias del Ejercicio, la Salud y el Fitness.
Introducción
¿Qué es el entrenamiento personal?
El entrenamiento personal es un servicio de
actividad física individualizada que en ocasiones no es contratado por una falta tanto del
conocimiento de su existencia como de su esencia (Chulvi, 2005 sin publicar). Por ello, el objetivo
en este primer apartado es aportar algunas definiciones caracterizadoras de este servicio:
-
El entrenamiento personalizado se imparte por un entrenador personal, siendo
éste un profesional que instruye y entrena clientes, generalmente en una situación individual
en la realización de ejercicios apropiados y seguros, con el objetivo de incrementar su aptitud
física y en general su salud (Roberts, 1996, en Jiménez, 2005).
-
Un entrenador personal es un experto cualificado de la actividad física,
especialista en comunicación, relaciones sociales, motivación y atención al público (Jiménez,
2002).
-
Es un profesional que se dedica al entrenamiento individualizado para
personas que necesiten mejorar su condición física general o específica, para conseguir
objetivos que van desde la salud hasta el alto rendimiento" (Forteza y col., 2004).
-
El entrenador personal ofrece un entrenamiento avanzado para crear
ejercicios eficaces que garanticen resultados en el entrenamiento (Brooks, 2001).
-
El entrenador personal favorece la eficiencia del ejercicio físico, el
tiempo que ha sido contratado dicho servicio (Isidro y col., 2007).
-
Es un proceso de entrenamiento en el cual el profesional está exclusivamente
al servicio del cliente, que se planifica respetando los gustos y preferencias del mismo y que
se controla tanto durante la ejecución del programa como a través de la evaluación de la
aptitud física, teniendo criterio propio, adaptándose a cada situación y sacando el máximo
partido de los recursos de lo que se dispone (Isidro y col., 2007).
En síntesis, definimos el entrenamiento
personalizado como aquel servicio de ejercicio físico seguro, eficaz y eficiente que reduce el
riesgo de lesión y maximiza los resultados positivos.
Conocimientos del entrenador personal
En el contexto americano la educación en
ciencias de la salud y del ejercicio certificada por el Colegio americano de medicina deportiva
(ACSM) o la asociación americana de entrenadores de fuerza (NSCA) resulta el mayor predictor de
conocimientos (relacionados con nutrición, cribado de salud, protocolos de evaluación, prescripción
de ejercicio y poblaciones con requerimientos especiales) que la experiencia profesional previa en
el sector (Malek y col., 2002).
En el campo español, la obra coordinada por
Jiménez (2005) cita un pequeño estudio llevado a cabo por Saura (2002 datos sin publicar) en el que
se encontró que los propios entrenadores personales reconocían que requerían de un 50% de
habilidades psicológicas, marketing y comunicación , y técnicas de venta; un 20% de conocimientos
sólidos de anatomía, kinesiología y biomecánicas; 20% de fisiología del ejercicio y del
entrenamiento deportivo; 10% entrenamiento de las cualidades físicas básicas El estudio es limitado
y además une en una misma categoría marketing, psicología etc., pero nos aventura la importancia
del estudio en este sector profesional. El reflejo de las habilidades psicológicas han sido
recogidas como competencias sociales que debe poseer un profesional especialista en
acondicionamiento físico saludable para realizar un servicio excelente (Cortell y Colado, 2003).
Isidro y col. (2007) exponen que una necesidad
del entrenador personal es la de aprovechar todos los recursos, aplicar las últimas
investigaciones, por lo tanto, coincidimos con el Dr. Jiménez (2005) al entender que el entrenador
personal es un profesional proactivo dispuesto a mantener constante su proceso de aprendizaje.
Resulta importante que el entrenador se
posicione como un profesional cualificado y con experiencia en el ámbito que domina (Jiménez,
2005), por ello existen certificaciones que deberían ser exigidas (Earle y Beachle, 2004),
demostrándose y exigiéndose una formación continuamente actualizada (Isidro y col., 2007; Jiménez,
2005) debido a la extremada responsabilidad que tiene con sus "clientes" (Gavin, 1996).
Este grado de especialización debería ser
entendido en varias dimensiones (ver figura 1).
El primer grado de especialización del
entrenador personal debe basarse sobre tres pilares fundamentales. En primer lugar la kinesiología
(estudio del movimiento humano), el cual permitirá evaluar, adecuar y generar alternativas a los
ejercicios realizados durante la sesión, con el fin de incrementar la eficacia y reducir el riesgo
de lesión. El segundo pilar es la fisiología del ejercicio la cual permite entender los procesos
agudos y crónicos del ejercicio físico en los seres humanos. En el tercer y último pilar
encontramos las habilidades psico-sociales las cuales son necesarias para liderar, motivar, generar
cambios conductuales y educara a aquellas personas que disfrutan del servicio de entrenamiento
personal.
En un segundo grado de especialización el
entrenador personal debe conocer la fisiopatología de los requerimientos especiales más comunes de
la población, como es el caso de la hipertensión, dislipidemia, dolor de espalda,
sobrepeso/obesidad, etc.
En el último grado aparece la especialización
situación que exige de una profundidad de conocimiento muy extensa sobre la circunstancia que más
interese al entrenador personal. Por ejemplo entrenamiento de la fuerza en niños pre-puberales.
¿A quién va dirigido este servicio?
El entrenador personal parece ser que nace en
la cuna de Hollywood entre personas adineradas quienes demandaban los servicios de un profesional
del ejercicio particular quienes pagaban esta exclusividad (Isidro y col., 2007).
En la actualidad ha sido implantado el servicio
de entrenamiento personal dentro de los centros de fitness y wellness. Su crecimiento y su fomento
es debido a su rentabilidad para el centro (Jiménez 2005), principalmente por la adherencia que
dicho servicio genera.
Isidro y col (2007) describen varios tipos de
perfiles a los que pueden estar orientados los servicios de un entrenador personal para los cuales
se requiere del desarrollo de áreas de ejercicio específico (tabla 1):
Eficacia del entrenador personal
Tal y como avanza Isidro y col. (2007), existe
poca investigación que envuelva el papel del entrenador personal (tabla 2). Sin embargo la
producción científica encontrada parece reflejar la eficacia de este servicio. Por una parte, desde
la perspectiva biológica tal y como muestran los trabajos de Mazzeti y col., 2000; Coutts y col.,
2004; Wise y col., 2004). Por otra parte ofrece una herramienta facilitadora para el cambio hacia
la actitud positiva de la práctica de ejercicio físico (McClaran, 2003).
El entrenamiento personal ha mostrado su
eficacia en para incremento de la capacidad neuromuscular (Mazzetti y col., 2000; Coutts y col.,
2004; Wise y col., 2004). En el trabajo desarrollado por Mazzetti y col. (2000) reportaron
incrementos de un 33% para eje ejercicio de sentadilla y un 22% para el ejercicio de press de banca
en los sujetos que llevaron entrenador personal mientras que los que entrenaron de forma no
supervisada sus incrementos fueron de un 25% y un 15% respectivamente. Por su parte, Coutts y col
(2004) registraron un mayor número de sesiones completadas (62.4±3.3 sesiones totales) en los
deportistas que llevaban entrenador personal, frente a los que no disponían de la asistencia de
este profesional (55.9±10.0 sesiones totales) durante un periodo de 12 semanas. Estas diferencias
también fueron alcanzadas en sus registros en 3RM de press de banca (90.2± 12.6 frente a 79.0±13.2
kg), 3RM de squat (120.2±22.2 frente 97.5±17.6 Kg). Contrariamente no fueron encontradas
diferencias significativas con los test de explosividad (10 y 20 metros de sprint y salto
vertical). Por último, debe ser destacado que los mensajes verbales pueden influir directamente
sobre el rendimiento del levantamiento total de kilos en el press de banca entre mujeres
desentrenadas, tal y como es descrito por Wise y col (2004). En este trabajo se muestra un
incremento de eficacia durante el ejercicio de press de banca para 10 RM debido a los mensajes
verbales, ya sean mensajes generales o específicos. En el epígrafe destinado a las aplicaciones
prácticas los autores de este trabajo sugieren que para aquellos profesionales que supervisen el
entrenamiento contra resistencias en sujetos novatos deberán seguir el procedimiento siguiente:
-
Enumerar las calificaciones en entrenamiento de fuerza.
-
Inmediatamente después del ejercicio realizar un feedback específico.
-
Transmitir su confianza y creencia en la capacidad de la persona que entrena
en que puede realizar más repeticiones (por ejemplo "tu tienes la fuerza y la capacidad para
realizar este ejercicio").
Esta mayor eficacia o motivación mostrada en
este trabajo puede corresponder con una mayor concentración y tolerancia a cargas superiores de
entrenamiento (Mazzetti y col. 2000). Sin embargo, se debe ser cauteloso puesto que este incremento
de motivación si no es controlado puede desembocar en lesiones, tal y como resuelven Springer y
Clarkson (2003) quienes reportan 2 casos de rabdomiolisis por un exceso de esfuerzo en sujetos que
realizaban su entrenamiento con entrenador personal. Por otro lado, esta motivación extra encauzada
correctamente por medio de una planificación permite un entrenamiento de mayor eficacia puesto que
se podrá alcanzar el umbral de mejora en cada unidad de entrenamiento (Ratamess y col., 2006).
El trabajo presentado por Maloof y col. (2000)
determina que no sólo en la vertiente de rendimiento de fuerza (prensa de pecho y prensa de
piernas) resulta eficaz el entrenador personal durante un periodo de 6 semanas, si no que también
lo es sobre la circunferencia de la cintura, el consumo de oxígeno, la grasa corporal y el test de
encogimientos abdominales.
Sobre los factores actitudinales y la
adherencia al ejercicio físico, en el trabajo de Wing y col. (1996) se reporta que la adición del
entrenador personal no generar mayores grados de adhesión al ejercicio. Estos resultados pueden
haberse debido a la propia problemática inherente en sujetos obesos o con sobrepeso a generar
adherencia al ejercicio (Fogelholm y Kukkonen-Harjula, 2000), a una falta de adecuación del
ejercicio, un falta de consecución de objetivos. De hecho resulta sorprendente la conclusión
realizada en una revisión posterior por el mismo autor la cual enuncia que mayores grados de
adhesión al ejercicio a largo plazo en sujetos con obesidad son conseguidos por quienes practican
ejercicios en casa que los que lo realizan de forma supervisada (Wing 1999). Insistimos en la idea
de la posibilidad de una inadecuada intervención en términos de adherencia al ejercicio. Sobre el
cambio en el comportamiento hacia el ejercicio físico McClaran (2003) sugiere que la presencia del
entrenador personal 1 vez por semana en la que se reúnen para solventar las dificultades
encontradas durante el entrenamiento permite un incremento de adherencia y mejora la actitud hacia
el ejercicio físico.
Además de la eficacia sobre estos factores,
coincidimos con Coutts y col. (2004) sobre la importancia del entrenador personal tanto en
deportistas como en población general debido al feedback continuado del profesional sobre los
factores de ejecución, elementos de seguridad y los incrementos de motivación. Pero también se
pueden beneficiar otras poblaciones que necesitan de requerimientos especiales como puede ser la
enfermedad mental (Cooper y Browder, 1997).
Conclusiones
Pese a la carencia y dificultad de realizar
trabajos de investigación del servicio de entrenamiento personal, la literatura actual nos permite
realizar las siguientes conclusiones:
-
El servicio de entrenamiento personal no es completamente conocido por los
usuarios que realizan entrenamientos recreacionales en las salas de acondicionamiento físico.
-
La proactividad del entrenador personal debe llevarle a la educación
continuada tanto en conocimientos técnicos como en habilidades psicosociales. Estos
conocimientos deben ir generando una progresión hacia la especialización.
-
La eficacia del entrenador personal ha sido demostrada en los programas de
acondicionamiento neuromuscular, siendo sugeridos resultados similares para entrenamientos con
otras orientaciones, como por ejemplo el cardiovascular.
-
La capacidad de cambio actitudinal sobre los comportamientos de los
entrenados implican una responsabilidad por parte del entrenador personal.
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